—Mamá ya se decidió. El dinero se le transferirá a Nadine para su boda con Fernando —sentenció Kylie.
En el segundo en que salieron esas palabras, el cordón del rosario entre los dedos de Lucía se rompió. Miró las cuentas dispersas por el suelo en estado de shock, como si su abuela acabara de enviarle una advertencia desde el más allá.
Lucía lo recordaba bien: mientras crecía, Nadine siempre se salía con la suya. ¿Y ahora incluso la herencia de la abuela pasaría a sus manos? ¡Para nada! Si su a