La planta 42 de la Torre Thorne era un ecosistema de precisión. El aire acondicionado mantenía una temperatura constante de 20°C, ideal para los servidores y las mentes que los operaban. Sofía, ahora en el papel que el destino le había impuesto, caminaba por el pasillo central hacia el búnker técnico de Simón. En sus manos llevaba dos cafés, un pretexto para una emboscada que llevaba días planeando.
Había observado a su hermano durante la última semana. Simón no estaba cometiendo errores, su ge