La mención de Maximilian por parte de Adrián acentuó un rastro de duda en el aire, pero Lysandra no le concedió el placer de verla dudar. Sostuvo la mirada de Adrian con una firmeza que lo obligó a bajar la vista.
Adrián, humillado y ebrio, se retiró de la suite arrastrando los pies, dejando a Lysandra sola con el peso de la noche. Ella no durmió. Pasó las horas restantes de la madrugada sentada frente al espejo del buró.
Decidida a no permitir que lo sucedido calara más en sus emociones, deci