*—Danny:
Habían sido días tranquilos desde entonces.
Danny seguía alternando entre el departamento de Uriel y el suyo, compartiendo desayunos y cenas, llevándolo al trabajo, recogiendo a Nathaniel de la escuela, asistiendo juntos a reuniones de padres y partidos extracurriculares, como si esa cotidianidad hubiese estado siempre ahí, esperándolos. No había más secretos. Todos sabían ya de su relación, y Danny no tenía intención de ocultarse. Por primera vez en mucho tiempo, se sentía libre. Libr