*—Danny:
Erika sollozó más fuerte al sentir los brazos de Danny envolviéndola. Se aferró a él con desesperación, como si ese gesto pudiera sanar todo lo que alguna vez se quebró entre ellos.
—Shhh —susurró él, cerrando los ojos, dejando que su propia alma sangrara en silencio—. No llores así… No te odio, Erika. Nunca lo hice.
Erika negó con la cabeza contra su pecho.
—Pero yo sí me odio —susurró ahogada—. Me odio por lo que hice, por cómo arruiné todo. Me odio por no haberte entendido, p