La fiesta estaba muy buena, todos reían y bailaban; mis padres se habían incorporado muy bien a este círculo social; eso era algo que me tenía sorprendida.
—Mia estaba agotada por sus tacones, así que la senté en mis piernas mientras conversábamos con mi abuelo y veíamos a mis suegros festejar con los demás invitados.
—Me causaba mucha gracia que todas “las perras de Iván” se encontraran presentes y no dejaran de mirarme con odio mientras yo les sonreía y levantaba mi copa en señal de saludo, lo