Cuando observé la entrada, quedé fascinada y olvidé todo. ¡esto es hermoso! —¿Te gusta? Todo lo hice pensando en ti, Mia ¿Qué te parece si hacemos una tregua y disfrutamos de nuestra fiesta de bodas?
—Asentí con la cabeza y mi enorme sonrisa. Había antorchas en toda la entrada, un columpio hermoso y muchos lugares para tomarse fotos; por supuesto que había muchos fotógrafos tratando de entrar, pero mi esposo los ignoró y me cargó. Iván, ¿estás loco?
—Quiero dar de qué hablar. Le guiñé un ojo y a