Bruja
Después de bailar un buen rato con las chicas que encontré en el bar, me las llevé a una zona más apartada de la playa. Lo bueno es que había muchas palmeras y eso nos daba intimidad; comenzamos a besarnos mientras ellas me tocaban. Estaba feliz porque hacía rato que no estaba con dos mujeres al mismo tiempo. Mis manos iban de la una a la otra; lo bueno es que estaban en vestido de playa y era fácil tocar sus cuerpos, así que deslicé mis manos por sus piernas y llevé mis dedos a sus coños, donde