Mundo ficciónIniciar sesiónSAMIRA
Casi agregué que tenía una sonrisa torcida y dulce, pero el recuerdo de su mueca cuando me acechaba por mi casa hacía imposible asociar algo dulce con él.
Caine puso su mano sobre mi hombro. Fue entonces cuando noté que estaba temblando. Francesca me miró de pies a cabeza, desde mis pies descalzos hasta mi larga camisola blanca.
No llevaba sostén; me abracé a mí misma, incómoda b







