SCOTCH
Girándome para inspeccionar la sala, vi que la planta principal de Costello era todo de madera pulida y alfombras blancas bajo sofás cuadrados frente a ventanales de suelo a techo. Había una enorme isla de granito y una cocina que haría llorar de envidia a cualquier chef. No había luces encendidas, pero la ciudad brillaba por las fiestas, iluminando a los hombres con sus armas apuntándome a mí… y apuntando a Costello en el ascensor.
—¡No se mueva nadie!— gritó alguien. Aparté la vista de