COSTELLO
El molino estaba oscuro salvo por una sola ventana. A través de ella vi la silueta que caminaba de un lado a otro: Romeo. Ya los había visto dentro; había rodeado el perímetro dos veces para asegurarme de que no hubiera nadie más afuera. Tenía que ser cuidadoso.
Lulabelle estaba sentada en una silla de madera simple, con la boca y las manos cubiertas con cinta. No levantó la cabeza ni una sola vez, y eso fue lo que más me preocupó. Mi hermana era orgullosa… fuerte.
Esa noche parecía un