Narrado por Hellen
En cuanto él se fue, no resistí y nuevamente me deslicé por el suelo del apartamento, las rodillas doblándose sin fuerzas, el corazón partido en dos. La confusión era una agonía sin nombre. Sergio había salido, cerrando la puerta con aquella suavidad cruel que dolía más que si la hubiera golpeado. Y yo me quedé allí, sola, devastada.
Confusa entre el dolor de perder una vez más a alguien que amaba y la nueva percepción que tenía de él. Por primera vez había visto a Sergio d