(Narrado por Sergio)
Llegué a Tyler tarde en la noche. La ciudad estaba casi dormida, con sus calles tranquilas e iluminadas solo por faroles bajos que esparcían una luz amarillenta sobre el asfalto. No tenía sentido intentar encontrarla a esa hora — solo sería otro gesto impulsivo, de esos que siempre terminaban alejándola aún más.
Me hospedé en una pequeña posada de madera al borde de la carretera, sencilla pero acogedora. La habitación olía a cedro, tenía cortinas gruesas y una chimenea que