Daniela negó con la cabeza. —No. Hace tres años me llamó para que nos viéramos, pero cuando llegué no había nadie. Después no lo volví a ver.
Daniela sonrió con ironía. —En aquel entonces ya estaba casado. Tampoco he vuelto a ver a Viviana. Quizás se fueron a vivir a otro lugar juntos.
Valentina miró a Daniela con compasión. —Daniela, ¿estás bien?
Daniela esbozó una sonrisa forzada. —Estoy bien, Valentina. Lo de Diego y yo terminó. Ya no voy a sufrir más por él.
Valentina asintió. —Me alegro. En