Sara lo negó.
—No es eso.
—¿Tienes miedo de que te devore? —preguntó Luis.
—No...
Luis curvó los labios.
—Más te vale que no sea eso. Antes siempre eras tú quien me devoraba a mí, ¿cuándo te he devorado yo a ti?
Sus palabras ambiguas dejaron a Sara sin saber qué decir.
Luis extendió la mano y le pellizcó el rostro.
—¿Qué pasa? ¿Ahora te haces la desconocida conmigo?
Dicho esto, las yemas de sus dedos rozaron de manera sugestiva su delicada piel.
—¿O estás jugando conmigo al juego de hacerte la d