Valentina se quedó desconcertada por un momento. Tras unos segundos, comprendió que Mateo estaba haciendo un comentario subido de tono, acelerando inesperadamente la conversación.
Su rostro se encendió de inmediato.
—¡Descarado!
Mateo avanzó hacia Pureza con paso tranquilo.
—¿Qué dije para ser un descarado? Valentina, ¿no serás tú quien está pensando en cosas indebidas?
Valentina suspiró con resignación.
Este hombre, tan elegante y con apariencia de caballero, en realidad era peor que cualquiera