Valentina se sentó frente a la mesa de extracción de sangre y miró a Mateo.
—Señor Figueroa, no quiero que me saquen sangre.
Mateo la observó.
—No hace falta la extracción si me dices la verdad ahora mismo. ¿Estás embarazada o no? No me gusta que me mientan, especialmente en algo como un embarazo.
Valentina levantó la mirada hacia él.
—No estoy embarazada.
—Bien, entonces que te saquen sangre —respondió Mateo.
—Señor Figueroa, te digo la verdad y no me crees. ¿Qué quieres escuchar realmente? ¿Qu