Valentina volvió a acomodarse la camisa antes de voltear a mirar a Mateo. El teléfono sobre la mesita de noche seguía sonando insistentemente, pero él lo ignoraba, dejando que el tono de llamada sonara una y otra vez. Extraño, era la primera vez que no respondía una llamada de Luciana.
Mateo, se puso de pie y se quitó el traje. Primero el saco, dejando ver una camisa blanca en la que se notaba una gran mancha de sangre en la espalda. Aquello le recordó el latigazo que la abuela le había propinad