—Nosotras somos amigas de Lela, mientras que tú, una fea, solo puedes juntarte con la campesina de Valentina. Qué lástima das.
Aurora estaba a punto de poner los ojos en blanco, completamente indignada.
Daniela sonrió encantada: —Sí, realmente les tengo mucha envidia por poder pasar tiempo con Lela.
Mariana, ya cansada de reírse, dijo: —Luciana, no hagamos caso a esta fea. Vamos a ver a Lela.
Luciana tampoco quería perder tiempo con Daniela: —Dejémosla que siga envidiándonos. Entremos.
Las dos a