Daniela regresó a la casa de los Cruz, donde Aurora salió a recibirla temprano: —Señorita, ya está en casa.
Daniela había nacido con una marca en la cara y siempre la llamaban "la fea". Si esto le hubiera ocurrido a otra chica, seguramente se habría acomplejado, pero Daniela era alegre y optimista, por lo que todos los sirvientes de los Cruz la querían mucho.
Daniela abrazó feliz a Aurora: —Aurora, he vuelto. Hoy he invitado a dos personas. Voy a atenderlas muy bien.
Daniela enfatizó especialmen