Sara extendió la mano y le dio un golpecito en la cabeza a la asistenta.
—Me he dado cuenta de que últimamente no me haces caso.
—Sara, ¡solo quiero crear más espacio privado para ti y el señor Rodríguez!
—Él y yo no necesitamos espacio privado.
La asistenta apoyó su barbilla en las manos.
—Sara, hace un tiempo tú y el señor Rodríguez eran inseparables, pero ahora, ¿qué pasó? He notado que algo anda mal entre ustedes.
¿Era tan obvio?
—Sara, creo que el señor Rodríguez te quiere mucho.
¿Luis la q