Sara no se movió y no tomó el teléfono.
Nina dijo:
—Sara, ¿por qué no contestas? Si papá se entera, seguro se pondrá triste.
Sara respondió con frialdad:
—No te preocupes. Papá te tiene a ti, su buena hija, así que no se pondrá triste por mí. Si de verdad te preocupa que papá se entristezca, entonces puedes colgar directamente.
Nina no tuvo más remedio. Colgar era imposible. Solo pudo sostener el teléfono ella misma.
—Entonces pondré el altavoz.
Nina activó el altavoz.
La voz de Leandro se escuc