La sonrisa en el rostro de Sara se congeló. Era obvio que Luis había llegado hace rato y había estado observando el espectáculo.
El cerebro de Sara se quedó en blanco por un momento. Rápidamente repasó mentalmente lo que acababa de decir.
Había dicho que Luis era guapo.
Había dicho que Luis tenía buen físico.
Había dicho que Luis lo hacía siete veces en una noche.
Parecía que no había ningún problema. Solo había estado elogiando a Luis.
Sara inmediatamente esbozó una sonrisa y se acercó.
—¿Cómo