El lunes llegó con sol y con un error.
No el de Sara. El del servidor.
A las diez de la mañana, el sistema interno de Reyes Corporación sufrió una migración de archivos que nadie había programado para ese día y que el departamento de sistemas atribuyó a una actualización automática mal configurada. El resultado práctico fue que varias carpetas del servidor aterrizaron en ubicaciones incorrectas.
Entre ellas, una que Sara no debería haber podido abrir.
No lo hizo con intención.
Buscaba las