Sara llegó a las ocho y cincuenta y tres.Siete minutos de margen. Los suficientes para no parecer ansiosa y los necesarios para no darle a Marcos Reyes ninguna razón de empezar el lunes con una reprimenda.La recepcionista rubia —Claudia, según la placa— la recibió con una expresión ligeramente menos glacial que el jueves. Solo ligeramente.—El señor Reyes ya está en su despacho. —Le entregó un tarjetón con su nombre grabado. Directora Creativa. Sara Navarro. — Su oficina es la 4B, pasillo izquierdo. Andrea, su asistente, la estará esperando.Sara asintió con la serenidad de alguien que no lleva el corazón intentando escapar por la garganta.La oficina 4B era todo lo que su estudio anterior no había sido nunca.Amplia. Luminosa. Con una mesa de diseño inclinada junto al ventanal, estanterías vacías esperando ser habitadas y un ordenador cuya pantalla era casi obscenamente grande. En el centro de la mesa, una tarjeta manuscrita. Solo cuatro palabras en tinta negra, letra apretada y ve
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