Sara no durmió el lunes por la noche.
No por Marcos. No por el Hotel Arts ni por el domingo con el Mediterráneo color plata ni por me quedo dicho a las tres de la mañana.
Sino porque tenía un problema de diseño que resolver y los problemas de diseño que importaban de verdad no la dejaban dormir hasta que encontraban su solución.
Se levantó a las dos de la mañana con el portátil y el cuaderno de bocetos y se instaló en la mesa de su cocina con una infusión que se fue enfriando sin que la toca