Capítulo 54 —El ascenso
Narrador:
El sol entraba por las cortinas cuando Luigi abrió la puerta del dormitorio con el codo. En una mano llevaba una bandeja con café, jugo, pan caliente y fruta. En la otra, el impulso terco de un hombre que había dormido con una sonrisa por primera vez en mucho tiempo.
Valeria seguía dormida.
Estaba de lado, el cabello desordenado sobre la almohada, una pierna asomándose por debajo de la sábana. Parecía tan tranquila, tan ajena al mundo, que a Luigi se le aflojó a