Capítulo 52 —Inteligencia
Narrador:
Esa noche, después de que la mansión quedó en silencio, Mateo salió del baño secándose el cabello con una toalla. Llevaba puesto solo el pantalón del pijama, el torso todavía húmedo y el cuerpo cansado por un día que había sido demasiado largo incluso para él.
Soltó la toalla en una silla y se disponía a meterse en la cama cuando escuchó tres golpes en la puerta. No fuertes, no tímidos. Golpes de alguien que dudaba… pero que necesitaba entrar.
Mateo frunció el