Capítulo 142 —El DIABLO
Narrador:
Román no recordaba en qué momento exacto empezó la paliza. Solo sabía que había caído al suelo y que las risas no paraban.
—Mírenlo —dijo uno —El sin papá.
El golpe siguiente le sacó el aire. Se cubrió la cabeza con los brazos, como le había enseñado su madre: proteger lo vital, esperar el momento.
Entonces alguien gritó.
—¡Eh!
Román levantó apenas la vista.
El chico que se había metido en el medio era más grande. No mucho, pero lo suficiente. Flaco, desprolijo,