Capítulo 100 —Bienvenido tú a mi desastre
Narrador:
El vapor todavía salía del baño cuando Mateo apareció en el umbral, apenas cubierto por la toalla baja en su cadera.
Las gotas caían desde su cuello, deslizándose por ese pecho duro, marcando el camino hasta la famosa “V” que desaparecía justo debajo de la tela.
Su cabello, empapado y despeinado, le daba ese aire salvaje que lo hacía imposible de ignorar.
Y allí, sentada en el borde de su cama, estaba Dinorah.
Piernas colgando, bata, cabell