Mundo ficciónIniciar sesiónLa Catedral de San Judas no solo estaba rodeada de flores, estaba sitiada por la seguridad. Sin embargo, para los miles de espectadores que seguían la transmisión en vivo, lo que veían era el evento más romántico y blindado de la década.
Iván había ordenado que, a pesar de las amenazas, el interior de la iglesia fuera un santuario de belleza. Miles de rosas blancas trepaban por las columnas de piedra, y el aroma a incienso y jazm&







