Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido del motor del todoterreno era el único sonido que competía con la respiración rítmica y pesada de Leo. El niño, agotado por el terror y el humo, se había quedado dormido con la cabeza apoyada en el regazo de Iván.
Iván, con las manos aún manchadas de hollín y el corazón latiendo con una lentitud dolorosa, no le quitaba los ojos de encima.
Al observar la muñeca del pequeño, donde







