Mundo ficciónIniciar sesiónEl rugido de las turbinas de la aeronave se sentía como un zumbido sordo en las sienes de Iván Lockwood.
Afuera, el azul profundo del Atlántico comenzaba a ceder ante la línea dorada del horizonte de Florida, pero dentro de la cabina, el aire era tan denso que parecía compuesto de plomo.
Iván no había pegado el ojo en todo el vuelo.
Miraba a Leo, quien estaba sentado frente a él, rígido, con las manos apretada







