Mundo ficciónIniciar sesiónEl coche se detuvo en una de las calles estrechas de Hialeah, lejos de los rascacielos de cristal y el brillo artificial de Brickell.
El aire aquí olía a café, a humedad y a una realidad que Iván Lockwood siempre había mirado desde la distancia, para Alma, era el olor de su casa, una mezcla de seguridad y miedo que ahora la golpeaba con la fuerza de un naufragio.
La casa de la madre de Alma era una estructura pequeña, con la pintura desc







