Mundo ficciónIniciar sesiónIván y Alma estaban refugiados en la penumbra del sótano de Doña Mercedes, a pocos metros de donde la policía de Miami golpeaba puertas.
El ambiente olía a humedad y a la ropa vieja de la vecina, pero sobre una mesa de madera carcomida, Iván tenía desplegado su ordenador portátil conectado a una red satelital gracias a su plan telefónico.
Alma no le quitaba la vista a la pequeña llave USB, esa que había







