Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación principal de la mansión Lockwood estaba sumida en una penumbra asfixiante. Iván estaba de pie frente al ventanal, con la espalda tensa y los puños apretados.
El informe de ADN que acababa de recibir por vía privada seguía sobre la cama de seda, burlándose de los cinco años que él había dedicado a proteger a una niña que, según el papel, no compartía ni una gota de su sangre.







