Maximilian Voss.
El Porsche negro que nos esperaba en la pista privada avanzaba a gran velocidad por la avenida principal de la costa, dejando atrás la silueta del océano. Evangeline se mantenía en un silencio sepulcral en el asiento del copiloto, con la mirada fija en el paisaje tropical que desfilaba a través de la ventana. Su cabello cobrizo, ahora suelto y ligeramente desordenado por el viento y la intensidad de lo que había ocurrido en el jet, caía sobre sus hombros como un recordatorio f