Mundo ficciónIniciar sesiónEl aire en la habitación principal de la mansión Miller se sentía denso, saturado del olor a antisépticos y el siseo constante de un humidificador.
Helena estaba sumergida en una neblina de calor abrasador. La fiebre, que había comenzado como un escalofrío sutil durante la cena, se había transformado en un incendio que le recorría los huesos.
Cada vez que intentaba moverse, el mundo giraba violentamente, obligándola







