Mundo ficciónIniciar sesiónEl comedor principal de la mansión Miller se sentía como una cámara de gas. No había ventilación suficiente para disipar la toxicidad que emanaba de la cabecera de la mesa, donde Magnus presidía la cena con una solemnidad aterradora.
Helena, a su derecha, parecía un espectro envuelto en seda blanca, con el frasco de pastillas blancas quemándole el bolsillo de su bata, no las había ingerido, y la debilidad de la fiebre a&uac







