Mundo ficciónIniciar sesiónEl eco de las palabras de Alex seguía martilleando en las sienes de Brooke mucho después de que él abandonara el despacho.
Sola, rodeada del lujo silencioso de la biblioteca, la mujer que siempre había tenido el control sintió que las paredes de la mansión se cerraban sobre ella como las placas de una prensa hidráulica.
El pánico, un sentimiento que despreciaba, subió por su garganta con sabor a bilis.
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