Suprimo mis lágrimas antes de entrar a la habitación. No sé si podré borrar esa imagen de mi cabeza por un buen tiempo.
A pesar de que trato de no pensar en eso, voy lo bastante distraída como para no fijarme en los detalles de la habitación. Eso hasta que levanto la cabeza y me encuentro con la silueta de espaldas de una mujer.
Cuando ella se voltea y me mira siento una corriente que estremece todo mi cuerpo. Sus ojos azules intensos me hipnotizan, pues soy incapaz de voltear hacia otro lado.