Zara
Por mucho que trato de pretender que no le tengo miedo a este sujeto, es imposible no estremecerme ante su imponente presencia.
Asher también es un hombre lobo, y algo me dice que es igual que Damon. Lo deduzco por el color de sus ojos.
Nuestros últimos encuentros no han sido nada alentadores, así que esta repentina forma de hablarme tan cordial no me gusta en lo absoluto.
—¿Qué se supone que tiene que hablar conmigo? —digo sin dejar de ser formal.
Él se sienta sobre la cama buscando tener