Capítulo 67
La habitación estaba oscura, con algunas rendijas de luz de la luna, cuando Isadora despertó por segunda vez. Alexander seguía durmiendo, con los brazos firmemente envueltos alrededor de su cintura, su cuerpo pegado al de ella.
Se dio la vuelta lentamente, sin querer despertarlo, y se quedó observando a su marido. Su rostro tranquilo, las pestañas largas, la respiración profunda… Parecía un hombre fuerte y decidido, pero que, en el silencio de la intimidad, se revelaba vulnerable y