Capítulo 45
Isadora despertó aún adormilada. Por un momento se quedó allí, acostada, mirando el techo. Se sentía inquieta, aunque no supiera decir exactamente por qué.
Con un suspiro, apartó las sábanas y se levantó. Caminó hasta el baño, se sujetó el cabello en un moño flojo y se lavó el rostro con agua fría. Se miró en el espejo, los ojos aún marcados por una leve fatiga.
Volvió a la habitación y escogió un vestido azul pastel sencillo, de tela ligera. Se calzó sandalias de tacón bajo y, con