Capítulo 46
Bebió el segundo vaso despacio, como si cada sorbo lo ayudara a digerir la rabia que sentía por todo y por todos. Pero precisamente por alguien en especial.
Isadora.
Sólo de pensar en ella, sus dedos se contraían. Nunca le había gustado esa mujer. Nunca la había deseado, ni siquiera por un segundo. Ella era sólo una pieza útil, lo suficientemente bonita para convencer a la familia, lo bastante ingenua para que él la manipulara. O al menos eso era lo que creía.
Se casó con ella por i