Capítulo 26
Aquella noche, ellos no hicieron el amor sólo una, dos o tres veces, fueron varias veces. Dormían y despertaban a lo largo de las horas, como si sus cuerpos se buscaran incluso en el reposo, incapaces de alejarse por mucho tiempo.
Pasada la medianoche, Alexander despertó una vez más. Aún desnudo, se puso una bata y bajó en silencio a la cocina. Tomó una botella de agua y un pequeño frasco con frutas frescas, necesitaban hidratarse, cuidarse, a pesar del deseo abrumador.
Volvió a la