Capítulo 228
La noche estaba terminando cuando llegaron a la mansión. El silencio en el auto fue sofocante. Tan pronto como entraron, fueron directo a la sala.
Alexander se detuvo en medio de la sala y se volvió hacia Oliver, que estaba cabizbajo.
– Siéntate – ordenó, con voz calmada.
Oliver obedeció, hundiéndose en el sofá. Alexander se acercó, se quitó la chaqueta y la arrojó sobre el sillón. Luego se paró frente a su hijo, mirándolo a los ojos.
– Hijo, voy a ser directo. ¿Tienes idea de lo q