Capítulo 227
Los guardias de seguridad llegaron rápido, empujando a los curiosos e tratando de separar a los peleadores.
– ¡Se acabó! – gritó uno de ellos, sujetando el brazo de Oliver. – ¡Todos afuera, ahora!
Pero el grupo no se intimidó. Uno de los chicos lanzó una rodillazo al guardia que lo sujetaba, haciéndolo caer de lado. Otro agarró una botella rota de la mesa y comenzó a girarla en el aire, listo para intimidar a cualquiera que se acercara.
– ¡Ustedes están buscando un problema demasia