La copa de vino en mi mano está medio llena, pero ya no sé si es el alcohol o la forma en que ella se ríe lo que comienza a darme vértigo.
Arielle se mueve con soltura entre las personas, demostrando que está hecha para este tipo de eventos. Su lenguaje es el del poder, de la elegancia, de la seguridad. Lo que pocos saben, es que también domina el de la sumisión… pero solo conmigo.
Desde hace un rato, varios se han acercado a hablar con nosotros. Arielle responde con inteligencia, con cortes