Perspectiva de Cassian
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Amanece. El sol apenas comienza a teñir de oro el lago que se extiende frente a los ventanales. El silencio de la habitación es espeso, cálido… íntimo. La manta cubre parcialmente nuestros cuerpos desnudos. Arielle está acurrucada contra mi pecho, con una pierna encima de la mía, su mano sobre mi pecho y su respiración tranquila.
Despertar así es algo que jamás imaginé necesitar. Sin duda es mucho más de lo que merezco. Pero no pienso renunciar a ello.
Le acarici